Soy una turista de la sombra. Puede parecer que me encanta la oscuridad, lo gótico, tenebroso o siniestro. La realidad es que no siempre he sido una visitante voluntaria de las sombras.
A mí no me ha quedado otro remedio que meterme ahí. O entraba, o las sombras me usaban, me dirigían y me comían.
Así que sí, las visito, las exploro, a veces me absorben, a veces las disfruto, a veces las temo y a veces me maravilla el poder que encuentro dentro.
En ese lugar reencontré partes de mí que creía que había perdido. Lo que no encaja. Eso que de pequeños nos dijeron que era demasiado. Demasiado ruido, demasiado movimiento, demasiada honestidad, demasiadas emociones, demasiado carácter, demasiadas preguntas, demasiada sensibilidad, demasiada luz, demasiado tú.
Así que te reduces. Guardas todo eso y lo dejas en la oscuridad. Escondido. Sin darte cuenta de que en lugar de guardar partes oscuras, ahí escondes parte de tu luz.
Me gusta buscar luz en las sombras, y me gusta dibujar lo que habita la oscuridad. No existiría el uno sin el otro. hay belleza en ambas. Una frase que unifique el concepto de sombra, mi trabajo y los temas que trato. Integracion.
Soy una turista de la sombra. Y probablemente si me sigues, tú también.
Te espero en Noctilucent.